
¡CON LAS MANOS en la masa
Con el barro entre los dedos
Hago platos, hago tazas
Y recreo mis recuerdos.
¿Porqué viva?

Con el barro se aprende a ser paciente, él se toma su tiempo para desprenderse del exceso de agua y para mantener la forma que hemos creado.

Te enseña a no aferrarte a los resultados, a no crear expectativas, a dejar el control de lado y te hace más libre.

La arcilla moldeada por las manos que la acarician con la intención que llegue a ti su calidez y este en tú presente o que participe de tus recuerdos.

Al igual que cada persona cada pieza es única, creada para ti y para que la compartas con quien tú quieras.

Al igual que cada persona cada pieza es única, creada para ti y para que la compartas con quien tú quieras.

Te enseña que lo que creas con tus manos lo tienes que dejar partir, seguir su propio camino y abrir espacio a una nueva creación.
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